¿La naturaleza humana?

Sé que lo que voy a describir a continuación les va a parecer a muchos una visión muy catastrofista de la realidad cotidiana pero lamentablemente es lo que uno se encuentra muchos días y, precisamente por eso, me gustaría que la gente recapacitara, cambiara y algún día pudieran considerarme un pesimista con razones fundadas. Voy a intentar describir un día laborable cualquiera en una ciudad alocada cualquiera. Soy consciente de que van a ser sólo unas pinceladas de la vida cotidiana intrascendentes, de “niño pijo acomodado”, pero esta carta no tendría fin si hablara de otros muchos aspectos de la realidad, con seguridad mucho más importantes que estos que paso a relatar.

Cuando uno sale de casa la primera sensación es de peligro. Peligro de ser atropellado por conductores imprudentes y egoístas que no respetan no ya sólo la luz amarilla de los semáforos ni siquiera la roja. Uno se encuentra rodeado de pitadas agresivas porque uno pasó antes que el otro, o porque nadie cede el paso al otro, o porque se entorpeció un cruce al pasar todos los vehículos con el semáforo en rojo, o por algo tan estúpido como que acaba de cambiar el semáforo al verde y no te ha dado tiempo ni a arrancar cuando ya te están pitando. Todo esto convenientemente adornado con insultos y los dedos de las manos que bailan juguetones al son de esos insultos, llegando incluso en muchas ocasiones a usar la violencia física. ¡Quién, hoy en día, puede pegarse por nada! Ninguna razón justifica la violencia. En otros casos sientes la sensación de peligro hacia otros peatones que, atolondrados o irreflexivos, tampoco respetan las normas.

Hemos andado suficiente y ahora subimos al transporte público. Empujones para entrar, para coger asiento antes que el otro, para poder subir y no quedarse en tierra. Gritos y de nuevo insultos no sólo entre ellos sino también entre ellos y el conductor, que tampoco es precisamente el “apaciguador”. Cuando ya hemos sido correctamente enlatados, uno inevitablemente escucha las conversaciones de la gente “soldada” a ti. Escuchas que están hablando mal de otras personas, de vecinos, compañeros de trabajo, de “amigos”, poniéndoles verde en su ausencia delante de otros, los cuáles es muy posible que hablen de ti más tarde cuando no estés presente; también mal por supuesto. Intentando no escuchar tales conversaciones te dedicas a pasar lo mejor posible el recorrido hasta tu trabajo oyendo la radio o leyendo el periódico: llega la hora de la frustración y la sensación de impotencia. ¿A quién creer? ¿Todas hablan realmente de las mismas noticias? Te das cuenta de que las maquillan, las manipulan e incluso llegan mentir, cada uno “arrimando el ascua a su sardina”. Y no culpo exclusivamente a los periodistas. También tienen culpa los representantes políticos, los personajes públicos, los empresarios, los trabajadores, todos nosotros, que no contamos nunca toda la verdad (eso como mal menor). Es entonces cuando, para intentar alcanzar la utópica sensación de estar informado, escuchas varias emisoras, lees diferentes periódicos, pero aún así siempre tienes la sensación de que nunca sabrás de verdad que pasa en tu país o en el resto del mundo.

Bajas del transporte público, estiras los músculos entumecidos, y te diriges a tu puesto de trabajo. Un puesto de trabajo que con mucha probabilidad no corresponde a lo que estudiaste o a lo que te gustaría desarrollar y para lo que sabes que tienes mucha capacidad y ganas. Esto súmalo a largas jornadas de trabajo por unos sueldos indignos a la espera de pensiones irrisorias. Así están la mayoría de tus compañeros de trabajo y, por supuesto, tus jefes también, a los que además nadie les ha enseñado a serlo en la mayoría de los casos. Se respira y se transmite la frustración, la tensión constante de qué es lo que ocurrirá hoy. No se sabe hacer la crítica o dar órdenes con espíritu constructivo y sin ánimo de hacer daño. Tampoco se sabe recibirlas y asumirlas como algo natural y positivo para uno mismo. Esa sensación de estar todo el día escogiendo las palabras de manera exquisita, utilizando la entonación precisa, con mimo, para que nadie se ofenda. La consecuencia son ambientes de trabajo tirantes e incómodos que repercuten en el rendimiento de los trabajadores y empresarios.

Ha concluido la jornada de trabajo, estás extenuado y toca revivir de vuelta al hogar todas las circunstancias ya mencionadas. Mientras cenas ves un poco la televisión con la esperanza de enterarte mejor en los telediarios de las noticias que no te habían quedado claras esta mañana. ¡Qué ingenuo! No sólo sientes una mayor desinformación sino que además sólo se destacan los aspectos más dramáticos, tristes y patéticos del mundo; hasta en la información deportiva se incide en muchas ocasiones en lo más gris del deporte. Frustrado cambias de canal empezando por ver los programas llamados “rosas”: gente insultando, gritándose todos a la vez, hablando de aspectos privados de la vida de ciertos personajes que sólo les deberían incumbir a ellos, y por los que se pagan cantidades exorbitadas de dinero. Indignado buscas los debates sobre temas de actualidad: los invitados cuentan cada uno una historia radicalmente distinta, nadie convence a nadie (tampoco nadie lo intenta), se faltan al respeto, el moderador se vuelve loco (eso cuando no es él el primer instigador de ello); en fin que acaba el debate y te quedas como estabas. Irritado buscas las teleseries: se desarrollan entorno a una serie de protagonistas entre los que se establecen unas relaciones basadas en el engaño, la picaresca, la burla, el cotilleo, los malos rollos, o sea destacando la mejor esencia del ser humano. Desesperado uno encuentra por fin un reportaje serio sobre la historia del hombre, pero uno se da cuenta de que está reducida a crónicas de guerras y batallas, abusos de poder, enriquecimientos y desigualdades sociales, fanatismos religiosos, filosóficos e ideológicos, etc. Así que uno termina apagándolo todo, sin ganas ya de oír música o de leer un libro, y se acuesta en la cama a “contar sus queridas ovejitas” sin miedo a que te insulten o te humillen.
¡Claro que hay una faceta generosa, solidaria, amable y comprensiva en el ser humano!, pero sinceramente hay que hurgar mucho para poder encontrarlas. Una de ellas es tu familia que siempre te espera con los brazos abiertos, con los hombros a tu entera disposición, todo oídos para ti, con absoluta generosidad e incondicionalidad, sin esperar nada a cambio. A pesar de esto uno siente que, estando rodeado de muchas personas como tú, en realidad te encuentras sólo ante el peligro, como en una isla. Y hay una sensación incluso peor, la de que tú seguramente eres y te comportas como ellos o aún peor, porque sólo “vemos la paja en el ojo ajeno”.

¿Tenemos solución? Espero con ansiedad el día en que pueda romper esta carta y escribir una nueva: optimista, alegre, radiante, esperanzadora. Tal y como está de moda decir ahora respecto de la lucha antiterrorista: “nunca hay que perder la esperanza pero no nos hagamos ilusiones”.
El desahogado

Anuncios

Acerca de csanchezmad

Se escribe para llenar vacíos, para tomarse desquites contra la realidad, contra las circunstancias (Mario Vargas Llosa). Sólo sé que no sé nada (Sócrates).
Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a ¿La naturaleza humana?

  1. Yanett dijo:

    Muy ilustrativa, casi cinematográfica descripción de nuestra sociedad. Excelente leerte

  2. Raquel dijo:

    Eso que describes es absolutamente normal, lógico y esperable, es ni más ni menos que la descripción de las características de una sociedad en decadencia económica humana, moral y cultural. Vivimos en un sistema cuya norma es: cada uno que se busque la vida. Hay derecho al trabajo… si lo encuentras. Tienes derecho a la vivienda… si te la puedes pagar. Puedes llevar a tus hijos a la Universidad… si tienes dinero para ello. El capitalismo, es decir, el poder individual frente al poder colectivo de los ciudadanos, es así. No podemos esperar otra cosa de este sistema. Y el individualismo es la esencia del sistema, siempre fomentar lo privado, lo individual, frente a lo solidario o colectivo. Con esta mentalidad, ¿qué podemos esperar del comportamiento de la gente?Y además nos dicen que no hay otra salida, que el capitalismo es el único sistema posible. ¿Por qué? El modo de relacionarnos económicamente al que hemos llegado en este momento histórico es criminal. Porque lo que tú describes es muy triste, pero en muchos países del mundo ocurren cosas mucho más horribles, no es que los universitarios no tengan salida, es que explotan brutalmente a la gente, incluso a los niños, hay hambrunas, la gente muere de enfermedades perfectamente curables, hay violencia, muerte, trafican con la vida. Y nos dicen que este es el único sistema posible. Insisto, ¿por qué? Yo creo que el primer paso a dar es comprender esto: si queremos capitalismo, esto es lo que vamos a tener. Pero el ser humano tiene una posibilidades y unas capacidades infinitas. Puede ser asesino, o puede dar su vida por otro. Puede estar alienado, o puede elevar su conciencia e imaginar el origen de la vida o del universo. Puede ser egoísta o puede ser generoso. Todo depende de qué forma elijamos para relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza. No hay nada predeterminado ni fatal. Podemos escoger otro camino.

    • csanchezmad dijo:

      De acuerdo en todo lo que dices. Sólo un pero. Me da la sensación de que siempre descargamos la responsabilidad en “los poderes”, “la sociedad”, etc., descargándonos un poco de la responsabilidad de lo que ocurre. Pero no nos damos cuenta que somos muchos granitos en un desierto y si todos, en nuestros ámbitos, cambiáramos nuestras actitudes y aptitudes, podríamos mover montañas de arena y terminaríamos arrastrando a los demás. Siempre digo que no esperemos a que “ellos” nos den ejemplo sino que seamos nosotros quienes les demos ejemplo a ellos y les obliguemos a cambiar. Un abrazo y gracias por tus comentarios.

      • Raquel dijo:

        Carlos:
        El ser humano no es plenamente humano fuera de la sociedad. Un individuo criado en aislamiento, sobre todo si éste se produce en los periodos críticos para la adquisición del lenguaje y el pensamiento, no es capaz de alcanzar el desarrollo mental y, en particular, lingüístico, propio de la especie, y ve mermada enormemente su capacidad de comunicación y de comprensión. El hombre sólo es hombre dentro de la sociedad. Existe la responsabilidad individual, por supuesto, pero para que exista tiene que haber conocimiento e información. La gente, en general, carece casi por completo de información veraz y comprensión de lo que pasa a su alrededor. ¿Cómo puede entonces ser responsable? Yo creo que la gente se comporta egoístamente porque les mueve el instinto de supervivencia, y creen que para su supervivencia los demás son competidores, incluso a veces, enemigos. La realidad es la contraria: sólo cuando todos los seres humanos tengan la vida asegurada, cada uno de nosotros podremos tener seguridad también. El individualismo nos conduce al precipicio, pero, ¿tú crees que eso lo sabe la gente?

      • csanchezmad dijo:

        Muy interesante la discusión. Yo creo que partes de un error de principio: no estamos en una Sociedad, es justo eso lo que critico y me gustaría que cambiara. Estmos en una agrupación de individualismos, donde cada uno mira por lo suyo y nadie se fija en los demás. Por lo tanto, es a una Sociedad como la que describes a la que aspiro. Un Sociedad en la que todos cuidemos de todos y de todo lo que nos rodea. Y esto sólo será posible si empezamos a cambiar desde nosotros mismos, dando ejemplo a nuestro alrrededor; demostrando que ayudar a los demás, sacrificarse por los demás, es símbolo de la felicidad común.
        Una cuestión con la que estoy plenamente de acuerdo contigo es que LA EDUCACIÓN es esencial en este proceso y por ellos debemos luchar, por una buena EDUCACIÓN. Y de nuevo, también nosotros tenemos mucho que decir en nuestro ámbito, aunque es cierto que los “Poderes” tienen la obligación de protegerla en beneficio de todos y no en bemeficio suyo, como hasta ahora. Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s