Decálogo de un partido diferente

Es verdad, tenemos que admitirlo: ya nadie confía en los partidos tradicionales actualmente representados en las Instituciones. Son partidos poco democráticos, encorsetados por sus comités nacionales y regionales de poder. Atrapados en enfrentamientos e intereses personales heredaros. Las mismas caras, los mismos mensajes. Todo perfectamente predecible. Las bases, al igual que nos  ocurre a los electores, cuentan mínimamente. Listas cerradas, pactadas a sus espaldas y sin recambio durante años.

Cierto que la nueva ola de movilizaciones sociales ha surgido esencialmente para conseguir reformar nuestra Democracia, mejorarla y modernizarla. Pero antes de nada creo que sería imprescindible cambiar primero la democracia interna de los partidos políticos, haciéndoles más fieles a sus bases y paralelamente más creíbles. Sólo así podrán ser capaces de reformar la democracia de un país. Por ello me aventuro a exponer unas recomendaciones para el partido y los posibles candidatos que tuvieran la intención de dar un giro en la concepción y organización de un partido político realmente representativo:

I. El programa electoral convendría que fuese elaborado con la participación y aportación de todos los ciudadanos que lo deseen, aunque la aprobación de la versión definitiva sea responsabilidad de los miembros del partido para asegurar el respeto a sus bases y a su ideología.

II. Cualquier ciudadano debería poder postularse como candidato sin más exigencias que respetar, asumir y defender expresamente la ideología, estatutos y programa electoral consensuado del partido. Sus únicas armas serían la inteligencia, el conocimiento y su capacidad para saber defender y luchar por sus ideas y su proyecto. Tendrá derecho a acceder a todos los medios de difusión disponibles para que su mensaje y propuestas lleguen a todas las bases.

III. La selección de los candidatos y el orden ocupado en las listas electorales debería ser votado directamente por las bases y no a través de representantes regionales. El voto electrónico, personal transferible, así lo permite y se debería tender a incorporarlo al sistema de votaciones.

Sería recomendable promover la limitación a dos ó tres legislaturas del acceso a cualquier puesto de representación, incluido el de diputado o senador. Esto sin duda favorecería el recambio de ideas e ilusiones en el parlamento y empujaría la democracia interna en los partidos. Los candidatos con experiencia podrían seguir ayudando perfectamente desde el partido a los noveles, si realmente su interés fuese sólo el de ayudar a defender unas ideas y un proyecto.

IV. Renunciad a las fastuosas campañas y mítines electorales, vallas publicitarias, publicidad comercial, envío de papeletas, etc. Utilizad principalmente los medios de difusión disponibles en Internet y las Redes sociales, mucho más baratos y democráticos.

Asistid a debates y entrevistas en los medios de comunicación en igualdad de condiciones con otros partidos políticos y candidatos. Se primará la asistencia a los medios adversos y críticos más que a los afines y complacientes. Esto reforzará vuestro mensaje y la fuerza de vuestras convicciones. El público de los medios afines está prácticamente convencido, es el de los medios adversos el que más requiere que se escuchen los argumentos completos y justificados, no sesgados y manipulados. Tal vez se lleven una sorpresa. Por otro lado, esta experiencia ayuda a detectar las debilidades, permitiendo completar y reforzar aún más el proyecto.

V. No despreciéis nunca al contrario. Respetad todas las ideas, creencias y formas de pensar. Intentad siempre comprender sus razones y sus argumentos. Es la mejor manera de poder rebatirlos. Pero nunca los obviéis o desechéis porque podríais aprender mucho de ellos. Recordad que una crítica cobra mucha más fuerza si viene acompañada de una alabanza. Siempre se trata de convencer, no de vencer.

VI. Defended siempre vuestras ideas con argumentos, nunca con insultos. La ignorancia al calumniador es la mejor respuesta. No busquéis nunca más el titular de prensa, la frase hecha, el mensaje previsible. Resulta aburrido e inútil. Y siempre que mostréis vuestro desacuerdo con una iniciativa o una idea hacedlo colocando inmediatamente al lado una alternativa. Recordad que la principal función de un político debe ser la de buscar soluciones y consensos, no imponer criterios. Es la mejor manera de ser fiel a unos ideales y de ser leal a sus electores.

VII. Si se consiguen representantes en las Instituciones, estos no deberían dejar nunca de estar en contacto con los ciudadanos. Debería ser obligatorio informar públicamente y de manera periódica sobre su actividad política diaria. Además deberían dedicar un tiempo a estar en contacto directo, personalmente y no a través de intermediarios, con los electores, leyendo sugerencias, críticas, a través de las redes sociales o mediante reuniones. No os aisléis en un maremágnum de asesores y voces serviciales. Es lo peor que os podría pasar.

VIII. Sed honestos y honrados con los ciudadanos que os han apoyado, explicando los aciertos pero, sobre todo, los fracasos y los errores. Se aprende mucho más de estos últimos y la gente valora mucho más la sinceridad que la perfección. Nadie exige ser intachables en todas vuestras acciones pero sí en vuestras explicaciones.

IX. Utilizad la figura del referéndum con frecuencia, aceptando el resultado, si vuestro deseo es realmente gobernar para todos. No os conforméis con una consulta cada cuatro años.

X. Sed intransigentes e intolerantes con la corrupción, tanto con la que proporcione beneficios personales como con la que aporte prebendas al partido. Cualquier sospecha debería obligar automáticamente al implicado a dejar su puesto de responsabilidad hasta que todo quedase aclarado. Defended que este tipo de delitos no prescriban judicialmente y que desaparezca la inmunidad parlamentaria. Impulsad siempre la transparencia, la publicidad de todas vuestras retribuciones, declaración de bienes, pago de impuestos, cumplimiento de la Ley de Incompatibilidades, etc. Con ello estaréis respaldando una de las principales demandas de la ciudadanía y os estaréis asegurando que nadie tergiversará esa información.

Tened en cuenta que el trabajo no estará hecho si llegáis al Parlamento; al contrario, es justo entonces cuando comenzará. Lo difícil no es llegar sino consolidarse, mantener la ilusión y los apoyos de las personas que os han ayudado y elegido. Ese es el verdadero reto. El día en el que los ciudadanos crean en vuestra palabra y en vuestra honestidad podréis asegurar que habréis construido un partido diferente. Ese día, habréis alcanzado vuestra meta.

Un saludo y mucha suerte.

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Acerca de csanchezmad

Se escribe para llenar vacíos, para tomarse desquites contra la realidad, contra las circunstancias (Mario Vargas Llosa). Sólo sé que no sé nada (Sócrates).
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3 respuestas a Decálogo de un partido diferente

  1. Jorge dijo:

    Nuestra vida mejoraría muchísimo si los partidos políticos siguieran una décima parte de lo que comentas. Felicidades por tu blog Carlos 😉

  2. Pingback: Algunos ciudadanos no pedimos demasiado. ¿O sí? | csanchezmad

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