Las redes sociales: una oportunidad para la recuperación del buen periodismo

Llevo bastantes años reclamando un buen periodismo, un periodismo comprometido con la verdad, con la Sociedad y con unos valores éticos y periodísticos. Muchos ciudadanos hemos ido perdiendo paulatinamente nuestra admiración y esperanza por esta profesión, hasta llegar al punto de compararla con el desprestigio de los políticos.

Se ha difuminado totalmente la frontera entre la noticia y la opinión. Ya no es posible atender a una noticia con criterio propio sino que en sí misma es una guía para dirigirte hacia donde la línea editorial del medio de comunicación quiere llegar. No están dirigidas a ciudadanos sino a incondicionales. Claro paralelismo con los políticos, ¿no creen? Y no sólo lo pienso yo (Las tertulias políticas eclipsan al telediario)

Aunque es cierto que es difícil exigir a una persona objetividad, por muy profesional del periodismo que sea, sí debemos exigir la veracidad de lo que se informa y que se haya contrastado adecuada y profundamente la noticia reforzándola con pruebas y argumentos consistentes y reales, evitando la simplificación y, con ello, las injusticias. Se aduce siempre a la urgencia de la noticia y a la competitividad con los medios de comunicación rivales, pero no son más que excusas: cuando realmente se considera necesario se espera a publicar una noticia para contrastarla debidamente.

La independencia es otro valor que diferencia a un buen periodista de uno mediocre, pero en este punto me resulta más difícil juzgar porque entiendo que las circunstancias laborales a las que nos están llevando hacen que nuestro puesto de trabajo esté siempre a merced de unos intereses económicos, empresariales, políticos, etc. Sin embargo, este aspecto es claramente criticable en aquellos profesionales con prestigio, cuyos puestos de trabajo están ya salvaguardados pero que, aun así, prefieren plegarse a otros intereses sacrificando su independencia. Es tan poco aleccionador darse cuenta de que, al igual que ocurre con los políticos, los periodistas son perfectamente predecibles en lo que van a decir o contar en todo momento, defendiendo a veces lo indefendible.

Pero estos problemas no sólo afectan a la prensa política y de actualidad. De la prensa “rosa” es absurdo comentar nada pero, ¡qué hay de la deportiva! Es triste observar una y otra vez lo que se considera noticia deportiva, casi siempre lo más oscuro y rosa del deporte. ¿Qué valores se están transmitiendo? ¡Qué triste escuchar a los periodistas en las tertulias! ¡Qué desilusionante escuchar o leer las noticias “deportivas” en los informativos y en la prensa de todos los medios! Donde además parece que no existen otros deportes más que el fútbol.

Siempre he defendido que uno de los cambios que se deberían producir en la Democracia española es la manera en la que se conceden las licencias a los medios de comunicación. Puesto que deberían estar dirigidos a la Sociedad y no a los políticos, ¿por qué no someterlo a un referéndum? ¿Por qué no podrían ser los ciudadanos los que eligieran democráticamente y por mayoría los medios de comunicación que quieren? Es más, no deberían ser licencias concedidas indefinidamente sino por un tiempo razonable tras el cual deberían volver a someterse a evaluación ciudadana democrática. Creo que resolvería gran parte de los problemas que tenemos actualmente.

Pero también he comentado en muchas ocasiones que la responsabilidad es también nuestra, de los lectores, oyentes y televidentes. Somos nosotros los que a través de los famosos, y a la vez denostados, índices de audiencia decidimos lo que se mantiene o lo que es retirado. Da gusto ver que dos de los últimos premios Iris de la Academia de Televisión fueron concedidos a un programa de Cultura y Medio Ambiente, en TV3, y otro de Historia, en Canal Sur, habiendo apostado por ellos en horarios de máxima audiencia, y con éxito. Esto, amigos, es nuestra responsabilidad; facilitemos argumentos para poder defender un periodismo de calidad.

Por otro lado, las Redes Sociales podrían convertirse en un modo de revolución del periodismo. Es cierto, y les doy toda la razón, que aunque en estos medios cualquiera puede convertirse en informador de actualidad, los periodistas siguen siendo imprescindibles para dar noticias y documentarlas. Es cierto también que muchas de las noticias que se difunden en las redes no están contrastadas o son directamente falsas, pero me pregunto: que la noticia sea difundida por un periodista, ¿es garantía de lo contrario? Hoy por hoy creo que no, y es descorazonador decirlo. Sin embargo, pueden aportar algo que hasta ahora no tenía el ciudadano y es el control de la difusión de la noticia y, por tanto, del periodismo. Para que las noticias y comentarios realizados por un periodista sean difundidos y extendidos por la Red, tienen que interesar al ciudadano y demostrarle que es veraz, creíble e independiente. De otro modo, lo que exprese en las Redes llegará sólo a sus seguidores incondicionales, lo que estoy seguro no persigue ningún profesional de verdad. Pero sin duda, el mayor logro de las Redes Sociales es que el ciudadano tiene ahora la capacidad de poner encima de la mesa los temas de actualidad que realmente le importan y no sólo los que interesan a los medios de comunicación y a los políticos. Temas en los que los periodistas que quieran ganarse nuestro prestigio tendrán que entrar a valorar y estudiar.

Por todas las razones expuestas mantengo que el verdadero periodismo se encuentra hoy en la Redes Sociales, lo que no significa dejar a un lado el periodismo tradicional, sino más bien al contrario, seguimos necesitando de los buenos periodistas. Lo digo desde la admiración que siento por esta profesión y con el ánimo de no perderla nunca. Son nuestra voz, desde luego, aunque es decisión suya participar con nosotros o quedarse al margen de la Sociedad a la que pertenecen.

Por cierto, recomiendo este artículo: Periodismo: Las diez cosas que deben tener en cuenta los redactores hoy

Un admirador.

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El consumidor casi siempre pierde

En esta nota breve me gustaría dejar claro lo que reclamo:

1) Reclamo a empresas como Endesa y Gas Natural Fenosa el constante abuso que ejercen sobre sus clientes con frecuentes errores en pequeñas cantidades que en muchos casos no son detectados y que, en caso de serlo, suelen suponer un calvario para el consumidor recuperarlos, si es que finalmente lo consigue.

En mi caso fue como consecuencia del cambio de compañía. Al cambiarme de Gas Natural Fenosa a Endesa, esta última no me dio de baja todos los Servicios contratados con la primera, a pesar de que advertían que el cliente no tendría que preocuparse de nada a este respecto. Como consecuencia Gas Natural Fenosa me siguió cobrando durante varios meses por un Servicio que no utilicé. Ninguna de las dos me advirtió de ello. ¿Error? ¿Fraude medido? Juzguen ustedes.

Parece que no les basta con las ganancias millonarias que obtienen todos los años a nuestra costa. Las empresas de Telefonía también saben mucho de esta picaresca, ¿verdad?

2) Reclamo la indefensión del consumidor cuando se dirige a las Juntas de Arbitraje de Consumo de las CCAA y se encuentran con un Servicio ineficiente y en la mayoría de los casos inútil; para el consumidor, claro, no tanto para las empresas. El programa Ser Consumidor de la Cadena Ser dedicó parte del programa del 17-5-2015 a hablar de este tema. FACUA denuncia con frecuencia la escasa preocupación de los Gobiernos a la defensa de los consumidores.

Estas son las respuestas de la CAM, Gas Natural Fenosa y Endesa.

En ninguna de las ocasiones que he remitido mi reclamación a la Junta Arbitral de Consumo de la Comunidad de Madrid me ha servido de algo. Se limitan a enviar las respuestas de las empresas reclamadas, te dicen que ellos no pueden hacer nada y que te dirijas a la Justicia Ordinaria. ¿Connivencia del Gobierno con las grandes empresas? Juzguen ustedes.

Es evidente que para cantidades pequeñas no vale la pena acudir a la Justicia, máxime si además los Gobiernos legislan Leyes de tasas judiciales claramente injustas para la gente con menos recursos. Gobierno y Empresas lo saben y se aprovechan de ello. 

En cualquier caso, es bueno saber lo que me contestaron desde la Oficina del Defensor del Pueblo. Ésta es toda la ayuda que recibí de esta Institución, por cierto.

“Dado que la mediación no ha dado un resultado favorable a sus intereses, debe usted acudir a la jurisdicción ordinaria. No obstante, tal reclamación no está sujeta a gastos de ninguna clase. Si la cuantía de la reclamación no excede de 2.000 euros, se tramitará por el procedimiento verbal y no es preceptivo estar asistido de procurador ni de abogado y que tampoco está sujeto al pago de tasas judiciales. Existen formularios a su disposición. Junto a la demanda deberá acompañar todos los instrumentos probatorios de que disponga. Puede solicitar información sobre este procedimiento y sus requisitos en cualquier oficina de atención al ciudadano que corresponda. La relación completa se encuentra en la página web del Consejo General del Poder Judicial.”

Por otro lado, la Comunidad de Madrid, tras insistirles por segunda vez, me remitió en una segunda carta al Servicio de Orientación Jurídica General en la calle Capitán Haya, 66.

Incluso considerando que las demandas por debajo de 2.000 € no requieren de abogado y son supuestamente gratuitas, siguen siendo trámites muy farragosos para legos en la materia que en muchos casos desilusionan a los consumidores y disuaden de que se siga adelante con el procedimiento judicial. “Ellos” lo saben.

3) Reclamo también un Defensor del Pueblo de verdad. Le pasa algo muy parecido a lo de las Juntas Arbitrales de consumo. Pura burocracia al servicio de todos menos del Pueblo.

En este sentido insisto una vez más en que esta figura debería ser elegida por Sufragio Universal y no por un Gobierno o Parlamento de turno. Sólo así se podría asegurar su independencia. Esto debería ir acompañado de mayores poderes para esta Institución pero ya sólo con cambiar la forma de elección me conformaría como un primer paso.

Al menos, derecho al pataleo.

Gracias.

Aún nos queda la lucha:

ORGANISMOS OFICIALES

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Proteger a la Familia según los conservadores: cuestión de Fe

Se les llena la boca hablando de que son protectores de la Familia, de que para ellos la Familia es el núcleo de la Sociedad y la figura en la que se sustenta. Pero todas sus decisiones van en sentido contrario, demostrando que no quieren proteger más que a algunas de las familias: las suyas y las de sus amigos y protegidos. Veamos sólo algunos ejemplos:

– Las sucesivas Reformas Laborales han convertido en esclavos a los padres y madres trabajadores obligándoles a trabajar muchas más horas, soportando jornadas interminables, y a cobrar sueldos miserables. Esto conlleva una disminución del tiempo que pueden compartir con sus parejas y sus hijos, una relajación de la supervisión de la educación de los hijos y una bajada de la calidad del poco tiempo disponible que les queda para compartirlo juntos.

A lo mejor consideran que la Reforma laboral ha sido positiva para la Familia, ya que ha permitido generar un gran número de parados que ahora sí disponen de tiempo para estar con sus hijos. Es puro sarcasmo, por supuesto, ya que esos parados quedan en una situación límite personal, todos el día en la calle buscando lo inexistente, descargando su frustración en los que le rodean. Esto lleva a la ruina a muchas familias, en lo económico y en lo personal.

– Miran para otro lado cuando ven que la gente es expulsada de sus casas, familias destrozadas al despojarles de uno de los bienes más importantes a los que uno tiene derecho: un techo donde cobijarse.

– Se elimina Educación para la ciudadanía donde se podría haber incluido educación para la igualdad, la tolerancia, el diálogo, la ciudadanía y la democracia, la no violencia, normas de convivencia, etc. En su lugar aumenta el peso de la Religión católica en las aulas, cuya jerarquía sigue defendiendo la sumisión de la mujer al hombre: el Arzobispado de Granada edita el libro “Cásate y sé sumisa“. La Religión: ¿una cuestión de Fe?

– Destruyen lo construido entorno a la Ley de dependencia, de la que dependen muchas familias y sin cuyo apoyo resulta inviable la conciliación laboral y familiar, convirtiéndose en una fuente de conflictos familiares que pueden llegar a destruirla.

Recortan las Pensiones, el único recurso que les queda a muchas parejas para poder sobrevivir los últimos años de convivencia juntos.

– Disminuyen la inversión en la Sanidad pública, eje central de la supervivencia y calidad de vida de las familias con menos recursos.

– El colmo de la hipocresía. Mientras Alberto Ruiz Gallardón defiende su nueva ley del Aborto como la mejor defensa de la libertad de la mujeres, cuya principal forma de expresión es la procreación, Ana Mato niega la reproducción asistida a numeroso colectivos que desean tener hijos. Obligar a las familias a tener hijos no deseados es abocarlas a un desastre y es la peor manera de proteger la vida de esa nueva persona que crecerá en el peor ambiente posible. Por otro lado, se impide que familias humildes que desean tenerlos no puedan por carecer de recursos económicos para pagar tratamientos privados. No sólo son las peores medidas posibles sino que perjudican exclusivamente a las familias pobres, ya que las ricas seguirán haciéndolo sin problema.

Sólo espero que recapaciten algún día y se den cuenta que las campañas de publicidad en favor de la Familia se quedarán en papel vacío y sin contenido si no van apoyadas de medidas de apoyo reales a esta institución tan querida por todos nosotros. Nuestro futuro depende de ello.

¡Qué no se nos olvide!

Un amante de la mía.

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Una nota en rebeldía

Con esta nota breve quiero poner de manifiesto mi estado de rebeldía ante una idea que veo que va cuajando entre los ciudadanos como consecuencia de un intento más de manipulación de los poderes económicos y algunos políticos y medios de comunicación.

En este proceso, siempre lento pero constante, se quiere imponer la idea de que los trabajadores son unos egoístas, insolidarios, vagos y apátridas que sólo buscan su interés propio a costa siempre del de los demás. Por el contrario, los empresarios son unos patriotas que intentan sacar nuestro país adelante a pesar de las dificultades, arriesgando su patrimonio personal, arrimando el hombro en los momentos difíciles y proporcionando riqueza y trabajo para todos.

A los unos se les demoniza y humilla día tras día, mientras que las otros se les ayuda y apoya en todo momento. A los unos se les va eliminando todos sus derechos, incluyendo la única herramienta de lucha que les dejan, la Huelga, siendo desvirtuada cada vez que se utiliza:

  • Se recurre una y otra vez al concepto de “Huelga política” como si eso la desautorizara cuando en realidad toda huelga tiene siempre un componente político desde el momento que se está luchando contra el abuso de algunos empresarios aceptado e incluso animado por unos políticos que han aprobado las leyes que lo amparan.
  • Se establecen servicios mínimos abusivos para diluir en lo posible su efecto y su fuerza.
  • Y finalmente se habla exclusivamente de los piquetes de trabajadores pero no se mencionan las presiones ejercidas por muchos empresarios para que no ejerzan su derecho.

A cambio, a los empresarios se les otorga reuniones constantes con los altos cargos en sedes oficiales y de los partidos políticos, subvenciones y ayudas económicas públicas, foros y congresos, etc. Por otro lado, se les escucha y se aceptan como Ley sus consejos, porque se da por hecho que siempre van encaminados a mejorar las condiciones de nuestro país.

Se combate el fraude y se vigila de cerca el pago de impuestos de los trabajadores, porque es una afrenta al resto de sus compatriotas, pero se permite el fraude de los empresarios y se busca siempre la manera de reducir los impuestos que pagan, porque, si no fuese así, la riqueza que generan se iría fuera de España. Mientras, los que manejan grandes cantidades de dinero, se dedican a enviarlo muy lejos del país al que “tanto aman” para evadir impuestos y evitar el control de su dinero.

Se llama “radical de izquierdas” al trabajador que lucha por sus derechos, por su familia y por la de sus compañeros. Al que lucha por mantener su trabajo, aceptando en la mayoría de los casos condiciones leoninas que inicialmente se le imponen de manera temporal, como consecuencia de unas circunstancias delicadas, pero que finalmente se quedan para siempre. Por el contrario, se llama “emprendedor” al empresario que sólo busca ganar cada vez más, para él y para sus inversores y accionistas. Al que siempre encuentra como única solución ante momentos de crisis echar trabajadores a la calle porque “no le queda otro remedio”, por el bien de la empresa y del resto de trabajadores que, efectivamente, mantienen en su puesto de trabajo, pero aguantando unas condiciones intolerables e inhumanas utilizando su miedo a perderlo.

Es todo una trampa constante de mensajes que se van soltando día tras día y que saben que termina calando entre todos nosotros, hasta que terminamos por aceptarlo como inevitable. Es como el mensaje de que “no hay otra manera”, “es lo que hay”, “es esto o el hundimiento”, “es un sacrificio necesario”, “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, y un sin fin más de expresiones que nos suenan.

En cualquier colectivo hay gente que merece la pena y gente que merece el desprecio, así que pido por favor que no se generalice en ningún caso. Hay empresarios que hacen todo lo posible por salvar los puestos de trabajo de su plantilla, pensando en sus familias y en la situación en la que quedarían. Al igual que conozco trabajadores que están dispuestos a hacer todos los sacrificios necesarios para salvar la empresa en la que trabaja, por su bien, el de sus compañeros y el de sus jefes. Pero para ello es imprescindible haber generado un ambiente de camaradería y complicidad en el que todos se sientan parte de un mismo proyecto. Lamentablemente esto escasea en la mayoría de nuestras empresas. Espero que algunos se den cuenta algún día de que esto es COMPETITIVIDAD, y no otras patrañas que nos quieren hacer tragar.

¡Qué no se nos olvide!

Un radical de izquierda más.

Algunos ejemplos:

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Algunos ciudadanos no pedimos demasiado. ¿O sí?

Probablemente las dos causas más importantes de indignación de los ciudadanos sean:

a) que no nos sentimos, no ya respaldados, ni tan siquiera escuchados por nuestros gobernantes, que se empeñan en aislarse cada vez más de la Sociedad, y

b) no vemos la manera de defendernos de un poder elefantiásico como es el Estado, cuyos gobernantes se empeñan en generar una alambrada cada vez más alta y alejada para protegerse de sus representados y blindarse en sus trincheras.

Voy a enunciar algunos ejemplos de lo que nuestros gobernantes han ido poco a poco construyendo a su alrededor para protegerse y mantenerse en el poder de espaldas a todos nosotros, reduciendo nuestras posibilidades de defensa. En la medida de lo posible intentaré ofrecer también algunas alternativas o soluciones a alguno de ellos.

1) La Constitución. Es uno de los argumentos más recurrentes de nuestros gobernantes, el respeto a la Constitución. Una Carta Magna que la mayoría de nuestra generación ni siquiera pudo votar, perteneciente a una Sociedad que ha cambiado mucho, por fortuna, desde 1978. Ya se encargaron de hacer todo lo posible para que fuese casi imposible su modificación, pretendiendo que fuese una norma que perdurara en el tiempo casi inmutable (aunque en Agosto de 2011 nos demostraron que cuando quieren pueden y sin contar con los ciudadanos, una vez más). ¿Pero tiene sentido en nuestro mundo globalizado actual? No, desde luego.

Es imprescindible establecer por Ley que la Constitución debería ser automáticamente revisada y revalidada por Referéndum cada 20 años. Sólo así se aseguraría la representatividad de la sociedad española y obligaría a establecer consensos entre todos los partidos políticos, no sólo los dos mayoritarios.

2) La Monarquía. Sobre este tema mi opinión está muy clara y ya escribí hace tiempo un blog al respecto. No me repetiré más. Sólo diré que podría ser una Institución mediadora entre los ciudadanos y el Gobierno y, sin embargo, siempre vemos al Rey rodeado de los poderes políticos y económicos y cada vez más aislado del resto de los ciudadanos a los que se supone representa. No nos sentimos defendidos ni representados por nuestra Monarquía.

Se le tiene miedo en España a la palabra República porque la asociamos a la extrema izquierda pero sólo diré que a EEUU se le podría considerar como una en forma de Estado Federal, y no es precisamente un país de izquierdas. Estaría dispuesto incluso al absurdo de crear una figura nueva, la “Monarquía electiva”, si así se abrieran menos heridas.

3) El presidente del Tribunal Supremo (TS), El Tribunal Constitucional (TC) y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Sin una Justicia independiente la Democracia siempre estará en entredicho. Estas Instituciones judiciales son clave en nuestro ordenamiento jurídico y, sin embargo, son elegidas actualmente por el Congreso y el Senado, aunque en realidad seleccionadas por los dos partidos mayoritarios o, en su caso, por el Gobierno de turno, eso sí a instancias del Rey. ¿Cómo podemos pretender que estén próximos a los ciudadanos si no tenemos ninguna participación excepto en las Elecciones Generales cada cuatro años?

El presidente del TS y al menos algunos miembros del CGPJ y del TC tendrían que ser elegidos o refrendados por los ciudadanos a través de un Referéndum cada 5-10 años, en el que podrían presentarse candidatos postulados no solo por cualquier partido político presente en el Parlamento sino independientes también. Eso sí, con una formación y experiencia jurídicas demostradas para poder ejercer el cargo.

4) El Fiscal General del Estado y el Defensor del Pueblo. Estas dos figuras jurídicas son especialmente importantes para el ciudadano y las que deberían ser más sensibles a sus necesidades e inquietudes. Hoy por hoy se eligen prácticamente igual que las del apartado anterior por lo que sólo defienden lo que les dicta fundamentalmente el Gobierno. Su independencia del poder político es una entelequia. Mi propuesta va en el mismo sentido que en el apartado anterior, aprovechando el mismo Referéndum para elegir por Sufragio Universal todas estas Instituciones judiciales.

5) Medios de comunicación. Este tema también es recurrente en mis blogs. Una de las mayores lacras de nuestra Democracia es la imposibilidad que encuentran muchos ciudadanos y organizaciones para hacer llegar su mensaje y propuestas al resto de la Sociedad como consecuencia del control político y económico de los medios de comunicación tradicionales. Las licencias son concedidas por el poder político, en algunos casos presionados por el económico y en otros casos limitando la independencia posterior de esos medios. En este sentido, las Redes sociales han sido un pequeño alivio pero su difusión es aún muy limitada y reducida a una pequeña parte de la ciudadanía española.

Una posibilidad para evitar estos vicios sería que las empresas de comunicación presentaran sus propuestas a los ciudadanos cada 10-15 años para ser valoradas y, en su caso, aprobadas, renovadas o suspendidas a través de un Referéndum por ellos mismos. Después de todo son los ciudadanos los primeros interesados en conceder las licencias a los medios de comunicación que les proporcionen los mejores servicios y, por otro lado, el interés último de los medios pasaría a ser los ciudadanos y no los políticos.

6) Elecciones Generales, Autonómicas o Municipales cada cuatro años. Esta es otra de las pantomimas en las que se escudan nuestros políticos para argumentar que sí estamos en una Democracia plena de derechos. Sobre la Ley electoral se ha hablado mucho y yo mismo he insistido en muchos de mis blogs por lo que no insistiré más, pero es uno de los puntos clave a revisar, junto con una buena Ley de Transparencia, en nuestro sistema democrático.

Pero sí quería destacar en este caso el problema del programa electoral que presentan los partidos políticos cada cuatro años, que debería ser una garantía para todos los que les votamos pero que es evidente que hoy en día no tiene ningún valor para nosotros, no representa más que papel mojado. Un claro ejemplo, y no es el único desde luego, aunque sí el más reciente, lo muestran estos dos vídeos. Puedes encontrar más en mi entrada ¡Que no se nos olvide!

Esto hace que la Democracia no se pueda circunscribir a unas Elecciones cada cuatro años; es claramente insuficiente. Por lo tanto, es necesario revitalizar otras figuras de intervención ciudadana en la política como las que indico a continuación.

  1. Referéndum. Aparte de ser un método consultivo casi inexistente en nuestra Democracia, una posibilidad para luchar contra estos incumplimientos sería que cualquier medida adoptada por un gobierno no incluida en su programa electoral tuviera que ser aprobada por Referéndum.
  2. Iniciativa legislativa popular. Se ha intentado en números ocasiones utilizar esta figura sin éxito. En primer lugar no se facilita al ciudadano, que en la mayoría de las ocasiones carece de la formación y experiencia necesarias, asesoramiento jurídico y administrativo para realizar los trámites cómodamente. Pero, incluso superadas estas trabas iniciales, la mayoría de las iniciativas quedan en dique seco y ni siquiera llegan a ser discutidas en el Parlamento. Creo que cualquier iniciativa de este tipo debería ser tenida en cuenta y discutida en una sesión temática abierta a los medios de comunicación y a algunos invitados, invitando a los interesados a explicar y justificar sus demandas, “con luz y taquígrafos”, para que al menos quedara constancia de ello en las Actas parlamentarias.

7) Derecho de reunión, huelga y manifestación. Son otras de las formas que aún nos quedan para demostrar nuestro descontento y desacuerdo. En la práctica casi las únicas actualmente. Pero incluso éstas están intentando ser reducidas y controladas por el poder político y económico. Es la única solución que encuentran para controlar el descontento ciudadano, lo que demuestra su incapacidad y frustración.

El Código Penal de Gallardón se ceba con los indignados

Una nota en rebeldía

¡Que no se nos olvide!

8) Asesoramiento jurídico gratuito y Sistemas de Arbitraje. Son mecanismos que intentan facilitar la defensa frente de los ciudadanos frente a los abusos, sobre todo a las capas sociales más desfavorecidas, con menor nivel educativo y económico. Por supuesto, los recortes han llegado en primer lugar también a estos servicios públicos. Aunque a veces un piensa que no es tanto un problema de recortes como de interés real de los poderes políticos de ofrecer mecanismos para defender a los ciudadanos frente a las grandes empresas (El consumidor casi siempre pierde).

9) Los partido políticos. Es imprescindible que la democratización de un país lleve aparejada la de los partidos políticos. Lo primero no podrá llegar sin lo segundo. Mis ideas al respecto ya fueron plasmadas en un blog anterior, Decálogo de una partido diferente, por lo que no me extenderé más en este punto.

Conclusión: si se empeñan en seguir por esta senda, la más fácil desde luego, que es la lucha policial y la reducción de los derechos ciudadanos básicos, sólo nos dejarán la salida de la rebeldía y la desobediencia pacíficas. Si quieren evitar esto y defender el Estado de Derecho, como tanto les gusta decir, deberían pensar primero en implementar otro tipo de medidas como las propuestas en este blog, o muchas otras mucho más interesantes y/o factibles que seguro que existen y a mí se me escapan. A medio y largo plazo esto preservará mucho mejor la estabilidad del Estado y mejorará la calidad de nuestra Democracia.

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Un esperanzado

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¡Que no se nos olvide!

      En este documento intentaré incluir la mayoría de las decisiones tomadas en los últimos años en contra del Estado del bienestar del ciudadano.

      Por desgracia tenemos una memoria muy débil y cortoplacista por lo que, llegado el momento de las Elecciones, es fácil que nos quieran embaucar con la recuperación de una Economía que no es la nuestra, la del ciudadano de a pie, sino la de los Poderes económicos. En estos momentos es cuando debemos recordarles todo lo que han ido destruyendo a lo largo de estos años y que tanto costó a nuestros padres conseguir. Es más, esto mismo que nos han quitado constituirá las promesas futuras. Paradójico.

    En este sentido, recomiendo activamente este artículo de Concha Caballero: El día que acabó la crisis

    Espero que esta recopilación resulte de utilidad para votar con criterio, ya que la Elecciones son el único medio que nos quieren dejar para poder participar en nuestra Democracia.

    Cualquier sugerencia será bienvenida. Gracias de antemano.

Partidos políticos a examen-Democracia Real Ya de Valencia

LAS PROMESAS Y LA HEMEROTECA

 Y ahora lo que en realidad han hecho durante estos años:

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Ser una buena persona no es tan difícil

Soy consciente y asumo que estos párrafos pueden parecer una cursilería vacía y superficial de algún adolescente romántico y utópico, e incluso puede sonar a sermoneo estúpido y clerical. Sin embargo, me gustaría que algún día esto dejara de ser así y se percibiera más bien como una repetición sin sentido de algo ya sabido, de algo asumido como inherente a nuestra forma de comportarnos. Esto querrá decir que algo habrá cambiado y que, por fin, habremos pasado de ser meros animales evolucionados tecnológicamente a ser una nueva especie inteligente para la que ayudar a los demás no requerirá tanto esfuerzo.

Ojalá siempre ocurriera esto…

Os voy a enumerar algunas pautas que creo que nos podrían ayudar a ser buenas personas y, por ende, seres felices. Porque, aunque no lo creamos, ambos conceptos están altamente ligados.

1. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti y trata los demás como te gustaría que te trataran a ti. Incluso iría un poco más allá: trata a los demás mejor de lo que creas que tú te mereces.

2. Ejerce tu libertad hasta donde llegue la de los demás. Que nunca el ejercicio de tu libertad trunque la de otros.

Estos dos primeros puntos son probablemente los más manidos pero no por ello han dejado de estar vigentes. Son dos reglas muy sencillas pero muy prácticas.

3 Ejercer la empatía es fundamental. Ponte siempre en el lugar del otro, te ayudará a comprender a pesar de que siempre lo interpretes desde tu perspectiva. Piensa que la otra persona también puede tener razón. Es más, todos tenemos nuestra parte de razón siempre y sólo tenemos diferentes criterios de apreciación e interpretación de la realidad. Tenemos que aprender a dialogar, a saber escuchar. Estamos acostumbrados a imponer a través de monólogos.

4 No pierdas el tiempo en quejas y lamentos. No conducen a nada. Valora todas tus experiencias, las positivas y las negativas, y úsalas para encontrar las soluciones más adecuadas para reforzar las unas y evitar las otras. Lo que realmente te dará satisfacciones es darte cuenta de que has sido capaz de resolver y de mejorar, de avanzar en definitiva.

5 No busques justificación para todas tus acciones. Mírate bien dentro, pregúntate de verdad, sé sincero contigo mismo. Sabes perfectamente cuándo lo estás haciendo bien y cuando no, no te engañes. Si tienes que cavilar mucho para encontrar una coartada para tus actos, sospecha, es mala señal.

6 Piensa que cuando ayudas a alguien, en el fondo lo estás haciendo por ti mismo ya que te permite sentirte bien. No esperes que la otra persona te lo agradezca; agradécele tú la oportunidad que te ha brindado de ser un poco más feliz ese día.

7 No midas nunca lo que te devuelven. Cuando hagas algo por alguien, bien hecho está, no esperes una aprobación de los demás ni esperes nada a cambio. El “altruismo anónimo” es mucho más satisfactorio.

8 Sin embargo, recuerda siempre todo lo que los demás te han dado y te darás cuenta de todo lo que debes. Es mucho. Eso te hará sentirte responsable.

9 Desconfía de los que están absolutamente seguros de todo y creen firmemente en sí mismos por encima de los demás, sin miedo al error. Estas personas tienen normalmente poca motivación por aprender y terminan quedándose estancadas en su propia realidad. Las personas que dudan de sus actos y de sus pensamientos mantienen una elevada capacidad de sorpresa y eso les estimula enormemente a estudiar, instruirse, cultivarse, a escuchar; generando una gran sensación de felicidad. Un libro que puede servir para entenderlo: “La asertividad, expresión de una sana autoestima“, de Olga Castanyer Mayer-Spiess.

10 Valora lo que tienes y lo que has logrado; no te obsesiones por lo que te falta y tienen los demás. Es bueno fijarse más en los que tienen menos que tú que en los que tienen más. No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita. Este libro puede sernos muy útil para conseguirlo: “El arte de amargarse la vida“, de PAUL WATZLAWICK.

11 Sin embargo, la felicidad no implica conformismo; no te confundas, no se alcanza mirando para otro lado. No consientas nunca las injusticias, sobre todo si les afecta a los demás. Piénsalo bien: si los que te rodean no son felices, ¿puedes serlo, de verdad, tú también? ¡Qué satisfacción da conseguir algo justo por lo que has luchado! Y más aún cuando no necesariamente te favorece a ti ya que eso le ha dado más valor a tu lucha. E íntimamente ligado a la Justicia es la lucha por la Libertad de todas las personas. Sin la capacidad de decidir por uno mismo es muy complicado llegar a una felicidad plena. Una felicidad tutelada y virtual, ¿lo es realmente?

12 No intentes mezclar ideología, doctrinas, dogmatismos, prejuicios. Estos sólo te generarán frustración. No intentes colectivizar la felicidad. La felicidad es un concepto individual aunque, contradictoriamente, se pueda alcanzar con unas reglas tan generales como las mencionadas en este texto. Cree en lo que haces, con los matices que quieras, pero confía en ello independientemente de lo que piensen los demás, habiendo escuchado, entendido, comprendido y valorado su criterio. No permitas el tutelaje ni la manipulación. Nadie, ni siquiera tú, tiene la potestad de decidir lo que es correcto y lo que no. Nos une más nuestra biología que nuestra ideología.

13 Por último, si estás de acuerdo con lo expuesto aquí y decides poner en práctica al menos algunos de los puntos, hazlo sin pensar en lo que hagan o dejen de hacer los demás. Si caemos en este error divisaremos nuestros objetivos como una meta inalcanzable. Fijémonos exclusivamente en lo que hacemos nosotros, hagámoslo bien y, antes o después, ellos se unirán.

No tengamos la sensación de que cumplir con estos trece puntos supone ser algo así como un santo o un héroe, no es verdad. Ser buena gente es más fácil de lo que parece. Somos nosotros mismos quienes lo hacemos complicado. Los pequeños actos altruistas, generosos y bondadosos son los que provocan grandes cambios. El problema es que los plazos para que estos cambios puedan tener lugar son muy largos y esto nos hace verlo como algo imposible. Somos muchos y más fuertes de lo que creemos: podemos ser una plaga o una marea que arrasa con todo lo que se encuentra a su paso, pero también podemos llegar a ser un muro de contención ante las injusticias y las adversidades. Sólo está en nuestras manos decidir el resultado. Y no nos engañemos a nosotros mismos, por favor: por mucho que nos queramos convencer, la maldad y el egoísmo nunca llevan consigo la felicidad. Son sólo el camino más fácil, pero en el fondo nos hace sentirnos insatisfechos e incompletos. Y lo peor es que antes o después llega el arrepentimiento, pero puede ser demasiado tarde para permitirnos alcanzar la felicidad a tiempo.

“El sermoneador”

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